Manifiesto

Desde el oriente de Cali/ Distrito de Aguablanca, un llamamiento al Ministerio de Educación, al Gobierno Nacional: a la sociedad colombiana en general.

El lugar desde donde se escriben estas letras revela injusticias tan grandes que, en algunos casos, detenerse a hacer un ligero análisis es comparable a imaginar una zona de guerra. El oriente de Cali es uno de los territorios de Colombia que resume, si no todas, gran parte de las tragedias que históricamente ha vivido el país.

La gente de este territorio desde hace décadas le grita al resto de Colombia que los cuerpos que habitamos este pedazo de tierra resistimos a las peores condiciones de vida; donde el acceso a la salud, el trabajo, la educación, la cultura y el goce han sido históricamente negados, y que superar barreras que dignifiquen la vida es una verdadera utopía.

La muerte prematura de la juventud, especialmente de la juventud negra, es algo que de manera cruel se normalizó ante los ojos de una sociedad que no quiere ver más allá de la autopista Simón Bolívar. En las calles que surcan el distrito, lo anormal en muchos barrios es que en la semana pasada no hayan asesinado algún amigo, hermano, hijo, algún otro u otra que engrose la lista. Aunque no hay estadísticas certeras y medibles, las muertes violentas en la ciudad se presentan en su mayoría en las comunas donde mayoritariamente habita la población negra (comunas 13, 14, 15 y 21).

Se presupone que el ocultamiento de estas cifras también es un hecho que busca encubrir la realidad de genocidio contra la juventud negra, el racismo anti negro en toda su expresión. No hay que detenerse en los detalles y cifras para reconocer a Cali como una de las ciudades más violentadas del mundo, en este caso y siendo más precisos, el oriente de Cali como uno de los territorios más violentados del mundo. Por un solo instante, les invitamos a pensar por qué cambiamos la narrativa morbosa de violenta por violentada. Esto nos ayudará a dimensionar un poco lo que con desesperación y dolor tratamos de gritar. Porque si de cifras hablamos, ya se agotan los trabajos que desde escritorios, oficinas y centros de investigación han intentado decir. La realidad rebasa con creces muchos de los datos que año tras año se asoman en los medios de comunicación.

Hacerle frente a estas múltiples barreras es un desafío que con valentía y resistencia han tenido que esquivar históricamente las comunidades que hemos sufrido el colonialismo y sus derivados de guerra, el despojo, destierro, saqueo y muerte en sus variadas formas. De manera organizada, las comunidades han parido/creado o ideado una serie de estrategias de lucha para subvertir las barreras que, impuestas, nos han negado posibilidades cercanas a lo que es vivir en condiciones de dignidad.

Entre las estrategias que han surgido, hay muchas. Entre ellas están las que buscan hacerle quite a la muerte de la juventud del oriente de Cali a través de la educación. Por eso, desde hace varios años, diferentes organizaciones nos hemos volcado con nuestras manos a gestar procesos con el firme propósito de enfrentar las máquinas de muerte y de violencia. Es así como nace hace 5 años el Preicfes Comunitario Popular Paulo Freire.

El Preicfes Comunitario Popular Paulo Freire es una respuesta y una apuesta para combatir y ayudar a transformar las realidades expuestas anteriormente. Soñamos con la posibilidad de construir espacios y escenarios diferentes para la juventud del oriente de Cali, ya que la educación ha sido históricamente un escenario negado para quienes habitamos estos territorios. La idea es que la juventud vea como una posibilidad real transformar la vida a través del ámbito educativo.

Esta es una iniciativa de los movimientos y procesos sociales del oriente de Cali que consiste en ofrecer formación y educación a jóvenes del territorio del oriente de la ciudad para apoyar el fortalecimiento de la aplicación de las pruebas Saber 11° que aplica el Estado.

Esta iniciativa está liderada por mujeres negras, jóvenes y líderes de la comunidad, quienes desde hace 5 años hemos estado ayudando a más de 300 jóvenes que han pasado por el proceso a buscar posibilidades de ingreso a la educación superior. En este momento y como resultado de este proceso, hay 40 jóvenes estudiando en diferentes universidades de Cali. Los estudiantes del Preicfes provienen de diversos territorios del Pacífico colombiano, desde el departamento del Chocó, pasando por estudiantes que vienen del Pacífico sur, buscando nuevos horizontes que sabemos son negados por el abandono que históricamente ha padecido el pueblo negro.

El Preicfes es una iniciativa que no se reduce solamente al acceso a la educación superior de la juventud negra del oriente de Cali. Además de las áreas tradicionales que se evalúan en la prueba de Estado, el Pre-ICFES Popular Comunitario Paulo Freire se propone ofrecer formación y asesoría personalizada para cada estudiante en orientación vocacional, apoyo psicoemocional. Bajo el componente de praxis crítica se posibilita el ejercicio reflexivo en relación a varios ejes o enfoques que transversalizan nuestra apuesta política. Estos ejes son: lo étnico racial, género, diversidad sexual y demás contextos sociales y políticos del territorio y de la realidad que habitan.

En suma, estamos siempre en la búsqueda de generar un escenario de incidencia en torno a la educación de una manera holística y situada a las necesidades de la juventud negra/afrodescendiente. Se orienta a ir más allá de la contemplación de la realidad, se hace con la intención de generar reflexiones que lleven a la juventud a pensar estrategias que ayuden a dimensionar y agenciar soluciones para ellos y el territorio que habitan. Va más allá de la educación, es un espacio en el que concluimos que la educación es uno de los vehículos que nos ayudarán a resignificar la vida y a transformar las realidades, no un fin en sí mismo.

Reconociendo la importancia que tiene para nosotros la educación en la transformación de la realidad de muerte que hemos vivido, queremos hacer una serie de llamados que consideramos urgentes y necesarios para asegurar que se abran caminos de justicia en materia educativa, que ayudarán a reducir las brechas de inequidad. Esto lo hacemos apoyados en la legitimidad que por todos estos años nos ha ofrecido el territorio, como proceso con principios éticos y políticos, ligados a la lucha por la justicia racial, de género, sexual y territorial. Con un importante acumulado de experiencias, de manera decidida hemos coadyuvado a impactar en la vida de decenas de jóvenes, mujeres y hombres del oriente de Cali y provenientes de otras regiones del Pacífico. Manifestamos y solicitamos al Estado colombiano a través del gobierno del señor presidente Gustavo Petro, el cual ha dicho desde su campaña que la educación es uno de los pilares que guiarán la política en su gobierno, al Ministerio de Educación Nacional, al gobierno local que está por terminar, a quienes están por iniciar su campaña con miras a la alcaldía de Cali, y a la sociedad en general:

Queremos ser un actor clave que participe en la construcción, deliberación y posibles reformas de las políticas, planes y programas direccionados al tema de la educación.

  • Queremos saber sobre el programa como el de los 500.000 nuevos cupos en educación superior:
    1. ¿Cuántos están destinados para Cali?
    2. ¿Cuántos para el Pacífico colombiano? ¿Se harán más sedes de universidades? ¿Abrirán nuevas universidades en el Pacífico?
    3. ¿Cuál es la orientación de enfoque étnico diferencial de este programa?
    4. ¿Cuántos de estos cupos serán para educación superior?
    5. ¿Qué porcentaje de estos nuevos cupos son de educación técnica?
    6. ¿Qué porcentaje es para educación profesional?
  • En nuestra conversa de manera colectiva nos animamos a exigir que las políticas afirmativas que se relacionan con las condiciones de excepción deben ser fieles al porcentaje de población afro del país y de las regiones, no del 1, 2 u 8% como en el mejor de los casos ofrece la Universidad del Valle, sin mencionar que este 8% es adicional al cupo total ofrecido por cada programa de esta universidad. Universidades como la de Cartagena y la del Valle, por citar dos ejemplos, deberían reflejar el porcentaje de sus políticas de acción afirmativa otorgando cupos que reflejen el porcentaje de la población afro de estas regiones del país. Esto último siendo coherentes con el ánimo de cerrar las brechas existentes en materia de acceso, permanencia y graduación. Esto es algo que algunos países de la región como Brasil ya han hecho y que demuestran intenciones reales por reparar las injusticias estructurales. Aquí en Colombia también es posible y exhortamos a quienes tienen la responsabilidad para que esto sea una realidad.
  • Un punto del que nunca se habla, pero que consideramos importante, tiene que ver con el número de personas negras que después de terminar su pregrado tienen la opción de hacer un posgrado. Es importante que también en este ámbito se piense en las políticas afirmativas de becas que permitan el acceso por medio de condiciones de excepción.
  • En la misma vía y retomando lo anterior, queremos garantías en la ampliación de cupos del fondo de comunidades negras del ICETEX, pues consideramos el número de cupos insuficientes con el número de estudiantes que hacen parte de la matrícula total de estudiantes afrocolombianos.
  • Exhortamos también a la comunidad académica y apelamos a que las universidades, en su autonomía universitaria, consideren abrir más espacio para mujeres y hombres negros en sus claustros educativos. Es mínimo el número de profesores que pueden hacer carrera en Colombia en el campo académico e investigativo en las universidades del país.
  • Universidad para el Oriente de Cali: El sueño por el cual muchas líderes del territorio anhelamos hace décadas es la materialización de una universidad para el oriente de Cali como un imperativo ético y político que tiene el Estado colombiano como muestra y símbolo de intención decidida de reparación histórica. Lucharemos para que este sueño sea una realidad. Una universidad que se piense la vida, el género, la sexualidad, el territorio, la memoria, la justicia, la historia, la creatividad, la solidaridad, la humanidad de quienes harán parte de ella. Una universidad y una educación que se piense el futuro en el ahora y que rescate la humanidad de quienes harán parte de ella. Una universidad que propenda por un modelo educativo que se aleje de la educación bancaria de la que tanto habló Freire, un cambio de modelo y de paradigma para que la educación esté al servicio de la gente.

Queremos una educación básica y media que le permita a nuestra juventud la generación de herramientas que le permitan con libertad tomar las decisiones más próximas y cercanas a sus sueños, que no obligue a elegir caminos por la necesidad y la presión de hacer algo, y que el resultado del ICFES no siga determinando el rumbo de nuestra juventud negra, como en la mayoría de casos pasa.

Que se pueda elegir qué se quiere estudiar de acuerdo a los intereses, capacidades y habilidades, que cada vez sea menos el: “estudié esta carrera porque fue para lo que me alcanzó”, que si una niña está en quinto de primaria y está en este momento estudiando en una escuela de La Tola, en Nariño, en 6 años no tenga que ir a Cali, Medellín o Bogotá a estudiar porque solo allá había lo que ella quería estudiar y además de eso tenga que pasar dificultades por falta de recursos para su permanencia en un territorio que no es suyo y en el que muy seguramente no tendrá a su familia cerca. Que no siga pasando que un joven de Bojayá estudie algo que no quería porque era lo único que había en su región, cuando en el mejor de los casos haya universidad cerca a su territorio.

Una oferta educativa que dé opciones de libertad en un país que históricamente ha tenido presa a su población en las cárceles de la violencia, el despojo, destierro, la muerte y el empobrecimiento.

Estamos convencidas/os que el momento político es una oportunidad para que Colombia salde su deuda con la población afrodescendiente históricamente marginada del goce de los derechos para el ejercicio de una “ciudadanía” plena. Para nosotras/os, el Pre-ICFES Comunitario Paulo Freire trae en su nombre una apuesta y una esperanza. Como educador profundamente comprometido con la justicia social, Paulo Freire sostenía que la educación es una práctica para la libertad. Antes de aprender a leer las palabras, los seres humanos, decía, deben aprender a leer el mundo para entonces cambiarlo.

Tal vez seamos atrevidos por lanzarnos a soñar, pero lo hacemos con la firme convicción de que es una de las pocas cosas que difícilmente se pueden arrebatar, además porque somos el sueño vivo de nuestros ancestros que lucharon para que nosotros estemos aquí.

“Por una universidad/ Educación con la Cara y el Color de Nuestra gente”.